La inspiración va más allá de la fortaleza mental, es emocional y espiritual. Es una herramienta indispensable para motivar e inspirar a otras personas a partir de emociones y sentimientos transmitidos.

Quien está inspirado goza de un talento maravilloso y sorprendente; de alguna manera se encuentra en transe con sigo mismo, genera, crea y brinda al mundo un aporte directo de su ser.

Tal es el caso de la película “Detachment” donde Henry Barthes es un maestro que llega a una escuela pública llena de estudiantes apáticos y padres desinteresados. Henry se convierte en un modelo a seguir para los estudiantes gracias a la inigualable manera que tiene de inspirarlos a querer ser mejores.

La inspiración se genera a partir de estímulos emocionales que dejan salir nuestra máxima expresión. Una persona que se inspira con frecuencia es una persona talentosa ya que el dolor emocional también inspira.

Las personas que arrastran altas dosis de estrés y de cansancio tienen pocos momentos de inspiración porque el estrés es agotador en sí mismo. Un momento de inspiración es una especie de momento único a través del que una persona puede demostrar su creatividad.