La apreciación por la belleza y la excelencia es sinónimo de admiración y asombro. Saber reconocer y disfrutar la belleza, las cosas bien hechas, crea una fuente de placer y bienestar muy importante para el ser humano. No se limita al ámbito artístico, sino que se extiende a la naturaleza, experiencias cotidianas, obras virtuosas de las personas, entre otras.

La película La gran belleza nos deja esta escena donde se puede apreciar la belleza y la excelencia de la pequeña niña que crea una obra de arte gracias a sus sentimientos. Las personas impresionadas y asombradas por el trabajo final obtenido.

Una belleza que no tiene un nombre concreto, la vamos descubriendo, a través de formas múltiples; está en el arte que apreciamos, está en los ojos desde los que miramos, está en nuestras relaciones personales, en cómo las cuidamos y enriquecemos, entre muchas cosas más.