Actuar o hablar con cuidado, de forma justa y adecuada, con cautela, con moderación, con previsión y reflexión, con sensatez y con precaución; así es el difícil camino de la prudencia.

Grey’s Anatomy y cualquier otra serie que tenga entorno el área médica, son un buen ejemplo de como manejar la información, ser prudentes con sus notificaciones y el trato a sus pacientes.

Se requiere un buen sentido, un buen juicio, templanza, cordura, sabiduría y ser precavido; por ejemplo, conduciendo, se coloca en peligro o en riesgo la vida de otras personas y la suya propia.

Expresarse con un lenguaje claro y adecuado forma parte de la prudencia, sobre todo en la comunicación de hechos trascendentes o malas noticias. Ser prudente, para decirlo de otro modo, es ser precavido.

Como hemos visto, la prudencia es un concepto que puede tocar todos los aspectos de la vida, desde nuestra propia seguridad y la de las personas que nos rodean, hasta nuestras relaciones con los otros, e incluso la propia economía.