Hablar y comportarse de buen modo nos ayuda a salir de cualquier situación difícil. La prudencia nos equilibra al actuar, para lograr ser justos, moderados y consientes.

“La ley de Herodes” es una película mexicana de 1999, trata de la corrupción política en México específicamente durante los mandatos encabezados por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el país. Poco a poco, el nuevo alcalde va descubriendo los beneficios del poder y la corrupción, siendo lo contrario a la prudencia; promete obras inalcanzables, eleva los impuestos para el bien propio, incluso de recurrir al crimen, para perpetuarse en el poder.

Parte de tener prudencia es saber expresarse con un lenguaje claro y adecuado, en donde más se suele usar, es en la comunicación de malas noticias. Implica el respeto por los sentimientos y la vida del prójimo.

Es similar a lo que se ve en el ámbito económico, “El Principio de la prudencia” regula los beneficios y gastos de una empresa, facilitando la creación de fondos para evitar catástrofes y ser precavidos para alguna anomalía.

Como hemos visto, la prudencia es un concepto que puede tocar todos los aspectos de la vida, desde nuestra propia seguridad y la de las personas que nos rodean, hasta nuestras relaciones con los otros e incluso la economía. Por eso es fundamental tenerla presente como medio de alcanzar la estabilidad.