El 16 de abril de 1971, Lake Jackson, Texas, nació una pequeña niña, alguien que en ese momento no sabía hasta donde iba a llegar. Pero su padre si. Selena Quintanilla se convirtió en una estrella casi de inmediato, y aunque lamentablemente su vida fue arrebatada 23 años después, al día de hoy su legado es innegable.

Desde muy pequeña comenzó a demostrar su talento para el canto y baile, y junto a sus hermanos, Suzette y Abraham, formó un grupo musical apoyados por su padre. Quien sacó a Selena de estudiar, aunque algunos de sus maestros se negaron.

Al principió fueron rechazados por varias disqueras, además de ser criticada por cantar música texana, pero eso no le impidió seguir con su sueño. Y todo mejoró cuando ganó el Texano Music Award a Mejor Cantante Femenina en 1987, después esto firmó con EMI Music y su carrera dio un brinco tremendo.

Exitos como El Chico del Apartamento 512, Bidi Bidi Bum Bum, Amor Prohibido, Como la Flor, No Me Queda Más, entre muchos otros, la llevaron al estrellato mundial. Y el día de ayer estaría cumpliendo 48 años, pero lamentablemente fue asesinada a sangre fría por la líder de sus club de fans, Yolanda Saldívar, después de varios impactos de bala en Corpus Christi en 1995, cuando tenía 23 años de edad. La joven cantante pudo salvarse, pero se dice que se le negó la transfusión de sangre, ya que su religión no se lo permitía.

Selena dejó un legado eterno e innegable en la música. Sus canciones aún siguen sonando por las estaciones de radio, tiene miles de fans por todo el mundo, una cinta biográfica, una serie y otra más por estrenarse. Y es que ella siempre fue, ha sido y será La Reina del Tex Mex.