Disney ha encontrado una nueva mina de oro, pasar sus clásicos animados al mundo real, a los famoso live actions. En un principio, en la actualidad, batalló un poco, no en ejecución, sino en que la gente se convenciera de que valían la pena. Esto ya lo había hecho en los 90’s con 101 Dálmatas, pero cuando estrenó Maléfica la gente no estaba convencida, pero se demostró que se podía, y así comenzó todo.

Hoy es el tiempo de uno de los más grandes clásicos animados de Disney, Aladdin, una cinta amada por millones, con personajes emblemáticos y entrañables, parecía imposible para Mickey Mouse llevarlo a la realidad, pero lo hicieron. Aunque el resultado sea cuestionado antes de verlo.

La historia comienza con un par de niños que se encuentran en un viaje en barco, su aburrimiento hace que su padre decida contarles una historia. Una sobre una princesa, un príncipe y una lámpara maravillosa.

Comienza la historia de un joven ladrón que camina por un mercado y conoce a una bella chica, la cual nota que es de la realeza por su ropa e ingenuidad. Por un error cometido por la mascota y amigo del joven, Abu, un pequeño chango, debe ir a buscar a la joven que aseguró vivir para servir a la princesa del palacio, Jasmín. Mientras un hombre busca la popular y legendaria Lámpara Maravillosa, que le concederá 3 deseos, pero para conseguirla debe encontrar “el diamante en bruto”… Aladdin.

Empezamos aclarando algo, la película no es perfecta, para nada. Pero si ustedes van con una expectativa baja, dudad y seguros de un fracaso total, felicidades, saldrán del cine gratamente equivocados.

La cinta, como la lámpara y la alfombra, tiene magia, tiene un alma increíble, que, aunque no se refuerza en su guion, encuentra su gran fortaleza en el carisma, química y entrega de su elenco. En especial de Mena Massoud, quien pone su carta de presentación ante el mundo con una interpretación fabulosa, es un joven nuevo, que lucía inseguro y nos hizo dudar. Pero con un carisma increíble, que logra captar los matices del personaje, desde su arrogancia, hasta su humildad, sin ser demasiado de ambas.

Por otro lado, tenemos a la hermosa Naomi Scott, quien ya había demostrado su talento en Power Rangers, pero aquí conquista y hace suyo el personaje de Jasmín, y es que lo entendió muy bien, lo conoció, pero no copió el que vimos versión animada, si no le imprime su propia esencia, su carisma y todo orquestado con su bella sonrisa, cada momento de ella en escena es iluminado totalmente por su presencia.

Y por supuesto, el genio, el que más dudas daba, después de todo, nunca vamos a olvidar lo hecho por Robin Williams, pero Will Smith logra algo, y lo hace por una simple razón. Jamás intenta imitar a Williams, el hace su propio genio, una mezcla entre el Will que todos conocemos, con El Principe del Rap y Hitch el Especialista en Seducción. Will es encantador, divertido, bonachón, y todos sabemos lo bien que canta y baila. Porque se les aseguro, lo mejor de Aladdin, vuelve a ser el genio.

Visualmente es maravillosa, las escenas con la alfombra, la magia, los vestuarios, escenarios, colores, texturas, ambientación. Y lo sonoro es igual de genial, cada canción, música, sonido o diálogo, siempre es mágico escuchar A Whole New World con esa secuencia tan hermosa que nos han presentado.

Pero dijimos que no era perfecta, ¿por qué?, por el guión, el mismo que nos lleva a dos maravillosos primeros actos, pero que decae en el tercero. Que a veces se siente que quiere copiar tal cual lo que ya vimos, pero no lo logra, aunque cuando lo hace es genial, y que si nos quedó debiendo poquito con Jafar, que no es malo, pero tampoco es el gran villano que la cinta animada nos entregó o Angelina Jolie con Maléfica.

Y eso es lo que hace que la película no sea un 10 perfecto, es un 8.5 o 9, que nos enamora visualmente, nos hace cantar en la sala y soltamos algunas lágrimas de nostalgia porque lo que vimos en caricaturas, ahora es real.

Aladdin llegó a callar bocas, a demostrar que Disney todo lo puede, y a decirnos que los clásicos nunca mueren. Pero sobre todo, que jamás, pero JAMÁS, debemos dudar de Will Smith.