Se llegó la gran fecha. 24 años nos condujeron hasta este momento, un viaje en el que crecimos, cambiamos, maduramos, pero jamás olvidamos.

Toy Story fue el primer largometraje de Pixar, el que se convirtió en la prueba de lo que pudiera llegar a pasar y quien marcó el futuro de una de las casas productoras más prolíficas del cine. De 1995 al 2019 es toda una vida, una vida llena de emociones, alegrías, personajes y hasta despedidas.

Hoy le decimos adiós a una saga que cambió la vida de muchos de nosotros. El viaje es tremendo y valió la pena esperar.

La historia nos cuenta, primero, que pasó con Bo (nosotros la conocemos como Betty), después un viaje por la vida de Andy y Woody, su llegada a la vida de Bonnie y lo que viene.

Bonnie crea un juguete con un tenedor y otras cosas de la basura. Y ahora es misión de Woody cuidarlo, un reencuentro, más aventura y mucha diversión.

Vamos a empezar de forma directa, la película es apta para todo público, todos la van a disfrutar, los niños por los personajes y los colores. Mientras que los adultos la disfrutarán, pues con todo, literalmente, se siente una película más madura, sin descuidar a las audiencias pequeñas, pero con la idea de darle su lugar a quienes siempre estuvimos ahí.

Visualmente hermosa, realmente hermosa, cada detalle, fibra, volumen, brillo, sombra, luz, color, material, todo, todo está cuidado, dan ganas de tocarlo, de abrazar a los personajes, sientes que se pueden romper.

La cinematografía es divina, siendo una película animada, es genial como cuidaron cada encuadre, movimiento de cámara y detalles de luz, una escena al inicio, entre Woody y Betty, con Andy de fondo es hermosa, ya la verán.

El guión cumple su objetivo, emociona, tiene grandes momentos, es emotivo y divertido. Sin duda alguna, mi momento favorito fue el reencuentro de Betty con Woody, casi poético y hermoso. Un gran final y un desarrollo fabuloso.

Los personajes brillan, unos más que otros, pero seamos honestos, a lo largo de la saga todos han tenido sus grandes momentos. Aquí todo se basa en Betty, Woody y Forkie, una divertida incorporación, que nos saca una carcajada en cada momento. Pero sin duda, quien se roba la cinta es Duke Kaboom, un divertido e intrépido motociclista, con voz de Keanu Reeves, tan atrevido como inocente. Y también Ducky, Bunny y la pequeña policía.

Muchas risas, mucha diversión, mucha emotividad. Duele saber que, posiblemente, es la última película que veremos de ellos, pero también es un honor tener el gusto de decirle adiós de las pantallas a personajes que nos acompañaron tanto tiempo.

Para mí Toy Story 4 fue un carrusel de emociones. Hermosa por donde se vea, sí, quizás no es la mejor de la saga (para mi sigue siendo la 2), y no pretende serlo. Sabe a lo que va, a darle un cierre digno y hermoso a una serie de películas que revolucionaron la animación. Con grandes personajes, muchos momentos inolvidables y horas de entretenimiento.

Pixar comenzó con Toy Story, ha sido un viaje largo, pausado, de 1995 a 1999, de ahí brincamos al 2010, hasta llegar a hoy, 2019, quienes crecimos con Woody y compañía ahora llenamos las salas para decirles adiós.

La saga termina, pero nuestro cariño por ellos jamás, veremos estas películas una y otra vez, se las mostraremos a nuestros hijos, reiremos junto a ellos. Porque, así como dejan claro el mensaje, lo entendimos, Toy Story no se acaba, es algo para pasar de generación tras generación.

Gracias muchachos, le dieron a un niño una razón de vida, un amor por el cine que nacía, se reforzó gracias a ustedes. Aprendí a valorar la amistad y hasta a mis juguetes. Descubrí que la magia existe y que todo se hace mejor entre amigos.

Cambiaron la forma de hacer cine, revolucionaron la animación, aumentaron el marketing y lograron que las otras compañías, al buscar imitarlos, nos entregaran películas hermosas.

Hubo risas, lágrimas, bienvenidas y despedidas. Pronto les contaré a mis hijos, que en mis tiempo, un grupo de juguetes me hizo emocionar hasta el llanto, que me hizo gastar en productos y esperar con ansia para ver su estreno.

Woody, Buzz, Jessie, Betty, Tiro al Blanco, Ham, Sr y Sra Cara de Papa, Rex, Slinky, Dolly, Mr. Buttercup, Sr. Espinas, Trixie, Barbie, Ken, Zorg, Oloroso Pete, Los Mutantes, Bebote, Lotso, Andie, Molly, Syd, Bonnie, Forkie, Duke, Bunny, Ducky, Gabby y todos los demás, mil gracias, me acompañaron en un hermoso viaje al rededor de 24 años, y los que faltan, porque esta aventura nunca termina.

Son mis amigos fieles y con ustedes tendré esta aventura eterna. Cambiaron mi vida, y eso siempre lo voy a agradecer.

Mil gracias. Seguiremos juntos. Al infinito… y más allá.